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[Podcast] Los funerales de la Reina Grande

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Por: Nelson Guillermo García Gaitán.

¡Dios salve a la Reina!, o nos salvamos de la Reina, mejor dicho a Reina muerta, Rey puesto, pero yo, como plebeyo latinoamericano que soy, me tomaré por cita, el texto del Nóbel García Márquez, los Funerales de la Mamá Grande,  sólo unos segmentos, para precisar esas extrañas similitudes, entre la magia de la descripción en el luto de Macondo y el luto de los Ingleses, por supuesto con el respeto que se merecen los respectivos pueblos, toda una reina de 96 años y una Mamá Grande de 92 que murieron en un septiembre, y es que el cuento comienza así: “Esta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo, que vivió en función de dominio durante 92 años y murió en olor de santidad un martes del septiembre pasado, y a cuyos funerales vino el sumo pontífice”, como siempre la literatura se adelanta a los hechos, podría decir que es la ‘crónica de una muerte anunciada’ : la de la Reina Isabel II el pasado 8 de septiembre, y que apenas mañana 19 descansará en paz; por su parte la Mamá Grande murió en su cuento desde 1962 y,  hoy 60 años después, otra extraña coincidencia La Reina Isabel en su reino también murió, es como un septiembre negro, que llenó de luto a Macondo en la literatura y al mundo de las monarquías y la diplomacia, en nuestro siglo XXI. 

 

Nosotros los mortales comunes y corrientes, por supuesto sólo podremos ser testigos de tan magnos eventos, donde el pueblo expresa sus condolencias y dolor, hoy gracias a la magia de la tecnología en vivo y en directo, y desde siempre a través de los relatos fantásticos, ya sea por la literatura, como en la obra del Nóbel, o por la tradición oral como siempre nos hemos comunicado, lo cierto es que desde el pasado 8 de septiembre los millennials, centennials y, en general las generaciones que cohabitamos ahora este planeta, muchos asistirán por primera vez al entierro de una monarca, aunque el mundo ya ha llorado y enterrado muchas princesas y, seguramente muchos hemos llorado y enterrado a las reinas de nuestros hogares, así que de una u otra forma la idea del luto y la ceremonia de los entierros no nos son ajenos, y menos en Colombia, dónde mueren líderes, mujeres y hombres a diario, debe ser por eso que este lunes 19 de septiembre como en el pasaje del texto de García Márquez: “Obnubilado por el espectáculo del poder, el populacho no determinó el ávido aleteo que ocurrió en el caballete de la casa cuando se impuso el acuerdo en la disputa de los ilustres, y se sacó el catafalco a la calle en hombros de los más ilustres. Nadie vio la vigilante sombra de gallinazos que siguió al cortejo por las ardientes callecitas de Macondo, ni reparó que al paso de los ilustres estas se iban cubriendo de un pestilente rastro de desperdicios…”, seguramente las imágenes inéditas hasta la redacción de esta columna del entierro final de la Reina Isabel II, pasarán a la historia como muchos entierros ilustres y muchos escribirán haciendo gala de su pluma, al mejor estilo de nuestro Nóbel de Aracataca. 

Y como toda historia tendrá un final, y la Reina descansará en paz, y nosotros mortales criollos seguiremos nuestro camino a la eternidad, y ya llegará nuestro turno y, mejor terminar con el texto de García Márquez, que resume este momento de la historia desde hace 60 años como presagio: “Solo faltaba entonces que alguien recostara un taburete en la puerta para contar esta historia, lección y escarmiento de las generaciones futuras, y que ninguno de los incrédulos del mundo se quedara sin conocer la noticia de la Mamá Grande, que mañana miércoles vendrán los barrenderos y barrerán la basura de sus funerales, por todos los siglos de los siglos”; en el mundo de hoy este mismo lunes pasarán los barrenderos, y la historia seguirá con Carlos III. 

 

 

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