Las finanzas nacionales encendieron las alarmas de cara al cierre de la década. De acuerdo con las proyecciones del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), el déficit fiscal de Colombia se ubicará en el 7,2% al finalizar este 2026 y escalará hasta un alarmante 9,4% en 2027. Este profundo deterioro amenaza con golpear directamente el bolsillo de los hogares colombianos.
Según expertos económicos, este desbalance responde principalmente a los gastos heredados de la pandemia, proyecciones de recaudo demasiado optimistas por parte del Ejecutivo y la falta de disciplina fiscal. El investigador David Pérez-Reyna, de la Universidad de los Andes, advierte que el exceso de gasto mantiene la presión alcista sobre la inflación, encarece los préstamos y frena la creación de empleos formales.
El peligro de suspender la regla fiscal
La Regla Fiscal funciona como el límite de una tarjeta de crédito familiar aplicada al Estado: obliga a gastar solo lo que se puede pagar para evitar un endeudamiento descontrolado. Pausar o incumplir esta norma genera una peligrosa reacción en cadena:
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Créditos más costosos: Al ser catalogado como un país de mayor riesgo, los bancos internacionales y locales elevan las tasas de interés para hipotecas, vehículos y tarjetas de crédito.
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Aumento del costo de vida: Inyectar dinero prestado a la economía impulsa la inflación, haciendo que el dinero pierda poder adquisitivo en los supermercados.
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Fuga de inversión y dólar caro: La inestabilidad ahuyenta a los capitales extranjeros, generando escasez de dólares en el mercado nacional y encareciendo los productos importados, la tecnología y los insumos agrícolas.
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Para corregir el rumbo, los expertos recomiendan sincerar las cuentas públicas, desmontar subsidios ineficientes a los combustibles y evitar una mayor carga tributaria corporativa que termine castigando los ingresos de los trabajadores.
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