Hoy martes tres de noviembre, familiares y amigos despiden a Antonio Navarro Wolff en el cementerio Jardines de La Paz, en Bogotá. La ceremonia privada marca el último adiós a uno de los hombres clave en la historia democrática de Colombia, quien falleció el pasado domingo a las dos y cuarenta y dos de la tarde.
Su partida generó un consenso inusual en el país. Representantes de todas las orillas ideológicas dejaron a un lado sus diferencias para exaltar su figura. Desde el expresidente Álvaro Uribe hasta el senador Iván Cepeda, y líderes como Sergio Fajardo y el alcalde Carlos Fernando Galán, coincidieron en señalar su vocación de servicio y diálogo.
El reconocimiento principal se centra en su papel histórico. Exmandatarios como Iván Duque y Ernesto Samper, junto a figuras como Humberto de la Calle, recordaron que Navarro Wolff fue copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de mil novecientos noventa y uno. Junto a Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa, lideró la redacción de la actual Carta Magna, convirtiéndose en el gran referente del paso del M-19 de las armas a la política.
Su huella también quedó en el poder regional. Fue reconocido como el mejor alcalde del país durante su mandato en Pasto en los años noventa por implementar presupuestos participativos. Posteriormente, como gobernador de Nariño, demostró su compromiso social al entrar en huelga de hambre para exigir soluciones frente a la crisis de las pirámides en dos mil ocho.
Colombia despide hoy a un dirigente que demostró con su propia vida que la paz, los acuerdos y la convivencia institucional son el único camino viable para el desarrollo del país.
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