El Gobierno ucraniano anunció sanciones contra el estudio Animaccord, responsable de la producción, su creador Oleg Kuzovkov y otros directivos vinculados al proyecto.
Según las autoridades, algunos episodios incorporan símbolos asociados al pasado soviético y narrativas que podrían reforzar la influencia cultural rusa entre el público infantil.
Uno de los capítulos cuestionados muestra a Masha usando una gorra similar a la de antiguos guardias fronterizos soviéticos, elemento que Kiev considera problemático dentro del contexto del conflicto.
Las restricciones permiten bloquear la difusión de la serie en plataformas digitales dentro de Ucrania, incluidas sus versiones en ruso, ucraniano e inglés.
Sin embargo, la producción continúa disponible en servicios internacionales como Netflix.
Por su parte, Animaccord rechazó las acusaciones y sostuvo que la serie es entretenimiento infantil sin mensajes políticos.
Mientras tanto, la medida mantiene abierto el debate sobre el papel del entretenimiento en tiempos de guerra y las futuras restricciones culturales en otros países europeos.
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