Flúor y controles desde el primer diente, claves para prevenir las caries en los niños
La salud oral de los niños debe comenzar a cuidarse desde la aparición del primer diente de leche y no esperar hasta la llegada de los dientes permanentes o hasta que aparezca dolor. Los controles periódicos con el odontólogo, una adecuada higiene y el acompañamiento de los padres son fundamentales para prevenir las caries.
Así lo explicó Sandra Parra, odontóloga de Dentisonría, quien señaló que el flúor es una herramienta importante dentro de la prevención, pero su aplicación debe responder a las condiciones particulares y al nivel de riesgo de cada niño.
“La importancia del flúor en los niños es que se hace una capa protectora que nos ayuda a protegerlos y a mantenerlos sanos”, explicó la profesional. Sin embargo, recalcó que este procedimiento no reemplaza los buenos hábitos de higiene, una alimentación adecuada ni el cepillado diario.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el cepillado nocturno. Parra recordó que los niños pequeños todavía no cuentan con la habilidad manual suficiente para realizar correctamente esta tarea, por lo que los adultos deben acompañarlos y, especialmente en la noche, encargarse de garantizar un buen cepillado.
“Los niños no tienen una habilidad manual y requieren que su cepillado se haga por un adulto en las noches”, señaló.
¿Cuándo debe aplicarse el flúor?
La profesional explicó que no existe una única edad o frecuencia que pueda aplicarse a todos los niños. La decisión debe tomarse después de una valoración odontológica, teniendo en cuenta la edad, las condiciones del paciente y, especialmente, el riesgo de desarrollar caries.
Por eso, recomendó llevar al niño al odontólogo desde que comienzan a aparecer los dientes para controlar la acumulación de placa, verificar que el cepillado sea adecuado y determinar en qué momento puede ser necesaria la aplicación de flúor.
Los niños con mayor riesgo de caries pueden requerir una intervención más temprana. Entre los factores mencionados están situaciones de desnutrición, algunas enfermedades, dificultades para realizar una correcta higiene oral o la falta de acompañamiento permanente de padres, tutores o cuidadores.
En estos casos, la odontóloga indicó que alrededor del primer año de vida ya debería existir un control que permita evaluar si es necesario iniciar la aplicación de flúor.
El exceso de flúor también puede generar riesgos
Aunque el flúor es una herramienta de prevención, una aplicación incorrecta o en cantidades superiores a las indicadas puede generar efectos adversos.
Por esta razón, Sandra Parra insistió en que el procedimiento debe ser realizado por un odontólogo capacitado y en un consultorio responsable. Además, recomendó a los padres solicitar y conservar un carnet odontológico en el que queden registradas las fechas de aplicación y las próximas citas.
“Siempre exigir un carnet para que sepamos las fechas en las cuales se colocó el flúor y sabemos cuándo se debe colocar la próxima aplicación”, enfatizó.
Mitos que también afectan la salud oral
Durante la entrevista también se llamó la atención sobre algunas creencias frecuentes entre los padres, como pensar que los dientes de leche no necesitan cuidados porque eventualmente serán reemplazados.
Otro mito está relacionado con el primer molar permanente, que aparece aproximadamente alrededor de los seis años y que, contrario a lo que algunas personas creen, no es un diente temporal que vaya a caerse. No identificarlo y protegerlo oportunamente puede favorecer la aparición de caries.
La odontóloga Sandra Parra, con 24 años de experiencia acompañando a familias, explicó por qué la prevención debe comenzar desde la aparición del primer diente y advirtió sobre los riesgos de aplicar flúor sin valoración profesional.
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