Los hechos sucedieron en un partido amistoso el 3 de junio de 1997 en Lyon, un año antes del Mundial de 1998, partido jugado entre la selección de Brasil y Francia.
Roberto Carlos, el jugador brasileño cobró una falta aproximadamente a brasileño a 35 metros del arco que custodiaba Fabien Barthez, portero francés, retrocedió una distancia larga y remató la pelota de la tal manera que hizo un giro extraordinario y marcó un gol que muchos definieron como “el gol que desafío la física”.
“Aún me siguen preguntando acerca del gol y cómo lo anoté. La gente ha tratado de analizarlo, pero no hay explicación”, fueron las palabras del jugador.
Durante ese mundial de Francia, precisamente el local consiguió el título con la actuación especial y al comando de Zinedine Zidane y posteriormente Brasil en Corea y Japón 2002 logró el título.
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