Sigue la consternación por la escalada violenta deja decenas de ataques simultáneos y golpea al suroccidente del país
Un fin de semana crítico en materia de seguridad sacudió a Colombia con una ofensiva coordinada que dejó más de 26 acciones violentas en distintas zonas del suroccidente del país, evidenciando un recrudecimiento del conflicto en regiones clave.
El hecho más grave se registró en la Vía Panamericana, a la altura de Cajibío, en el Cauca, donde la activación de cilindros bomba en el sector de El Túnel sorprendió a varios vehículos detenidos. La explosión dejó entre 13 y 20 personas muertas, más de 30 heridas y una destrucción considerable en la carretera, obligando al cierre total de este corredor estratégico y generando el colapso de los servicios de salud en la zona.
La violencia también se trasladó a entornos urbanos. En Cali y Palmira, ataques con explosivos impactaron instalaciones militares como el Batallón Pichincha y el Batallón de Ingenieros, elevando la preocupación por la seguridad en las ciudades. En Jamundí, sectores rurales como Potrerito y Robles fueron escenario de hostigamientos armados con fusiles, granadas y drones con explosivos, en medio de enfrentamientos con la Fuerza Pública.
A la par, se reportaron acciones dirigidas a debilitar infraestructura estratégica. En El Tambo, Cauca, fue sabotajeado un radar de la Aeronáutica Civil, afectando la vigilancia aérea, mientras que en Mercaderes se registraron ataques contra vehículos de servicio público. En Popayán, la detección y desactivación de un dron cargado con explosivos evitó una posible tragedia cerca de una instalación militar.
Los ataques también incluyeron bloqueos viales mediante vehículos incinerados y la instalación de explosivos en corredores clave, afectando la movilidad entre Valle del Cauca y Cauca, especialmente sobre la Panamericana. En Jamundí, la situación se agravó con la quema de un camión en zona rural, lo que interrumpió la conexión entre el casco urbano y varios corregimientos.
En medio de la crisis, las autoridades regionales han endurecido su postura. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, aseguró que no cederán ante la violencia y que se tomarán medidas para proteger a la población.
Desde el ámbito político, también se han generado reacciones. La candidata presidencial Paloma Valencia cuestionó la ausencia del presidente Gustavo Petro en las zonas afectadas y pidió mayor presencia institucional para enfrentar la situación.
El impacto humanitario ya es evidente: comunidades confinadas, hospitales desbordados y un creciente clima de temor tanto en zonas rurales como urbanas. Además, las autoridades adelantan la identificación de las víctimas del atentado en la Panamericana, mientras continúan las alertas por posibles explosivos en puntos sensibles como escuelas y redes de gas.
La movilidad sigue restringida en varios sectores y las autoridades recomiendan evitar desplazamientos nocturnos, ante un panorama que marca un punto de quiebre en la seguridad del país y refleja una ofensiva que va más allá de hechos aislados.
Foto: X Lilia Solano
En menos de 48 horas, atentados con explosivos, hostigamientos armados y sabotajes a infraestructura afectaron gravemente a la población civil en Cauca, Valle del Cauca y Nariño.
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